Despoblación, desempleo y envejecimiento; Cómo empezar a darle la vuelta. Isabel López

Durante mi niñez bajar de Candelario a Béjar era un acontecimiento alegre y no faltaban ocasiones: el inicio de curso traía el olor a libros y lápices nuevos de la librería Estudio y los bollos suizos de la pastelería Cela o las limonadas en El Sorihuela. Las Ferias de septiembre y mayo con sus atracciones en la corredera; las visitas a mi padre que, vivía en Extremadura casi todo el año, también nos hacían bajar a Béjar a coger el tren o el autobús, que aparcaba en la Pza. Sta Teresa. Mientras lo esperábamos, el parque municipal era un lugar mágico para jugar al escondite.
Cuando en el año 91 decidí vivir aquí, Béjar era una ciudad bulliciosa, la “marcha” empezaba los jueves, la calle Libertad y el Barrio de San Juan se llenaban con la juventud de toda la comarca y con la cantidad de estudiantes de la Escuela de Ingeniería. Había además un elenco de mentes que creían en la cultura desde la base. Recuerdo con cariño revistas como La Colmena o la Avispa, que se hacían por vocación y se repartían gratis; cantidad de grupos de teatro y grupos de música. Las tiendas de barrio y el mercado de Abastos eran también otros puntos de reunión
Hoy por no quedar, no queda ni la posibilidad de que los niños de hoy jueguen al escondite en los setos del Parque municipal. Ni eso queda, o eso parece.
Un análisis simple nos llevaría a la conclusión de que, lo que ha ocurrido, ha sido que Béjar ha soportado durante más de 20 años el gobierno del Partido Popular con el mismo hombre a la cabeza. Y sería cierto, en parte.
No quiero empezar mi análisis ni exponer mis propuestas sin reconocer que juego con ventaja, he leído los análisis que han hecho otros, tampoco quiero aburrir dando datos, que por ser objetivos y reales, ya han dado mis antecesores en este capítulo analítico. Así que procuraré avanzar.
Béjar pierde población y envejece. Béjar se queda fuera del progreso que otras ciudades parecidas, en un momento dado, alcanzaron. Se podría poner como referencia Aranda de Duero o Plasencia. Ambas rodeadas de un entorno eminentemente rural y agrícola, pero con un tejido productivo más desarrollado y diversificado, sobre todo en el caso de Aranda de Duero.
Parto de la base de que el declive no es nuevo, de hecho en el 96 la organización en la que milito, IU, ya se volcó en la defensa de un Plan de Intervención para la comarca. Aquel plan, que hablaba de diversificar la economía, de una inversión pública en torno a los 22.000 millones de pesetas ( hoy serían unos 138 Millones de euros), hacía un informe DAFOE perfecto de Béjar, de sus carencias, sus recursos. Hoy, salvo algún pequeño retoque para actualizarlo, podría ser perfectamente aplicable.

Tradicionalmente hemos sido las mujeres quien hemos cargado con la responsabilidad de los cuidados dentro de la familia, bien con jornadas interminables de trabajo dentro y fuera, bien reduciendo la jornada laboral remunerada

Seguimos siendo una ciudad con vocación de servicios hacia la comarca y sus habitantes: sanidad, cuidados y servicios sociales públicos, educación y formación académica, servicios administrativos, judiciales, servicios de las diferentes administraciones, comercio, ocio y cultura.
Familia, mujer. Conciliación. Tradicionalmente hemos sido las mujeres quien hemos cargado con la responsabilidad de los cuidados dentro de la familia, bien con jornadas interminables de trabajo dentro y fuera, bien reduciendo la jornada laboral remunerada. De cualquiera de las dos formas, lejos de liberarnos, las mujeres salimos perjudicadas siempre. Un nicho de empleo y de bienestar social está en atender desde la institución municipal esta problemática. Y hay muchas formas de abordarla desde muchos aspectos, educativos, prestación de servicios, etc.
Si no nos ha movido nadie del mapa, seguimos teniendo un emplazamiento importante en el paso norte-sur por el oeste y sin embargo tenemos unas comunicaciones pésimas, no tenemos ferrocarril. Ninguna de las dos ciudades que mencioné y que se impulsaron hacia el desarrollo se lo dejaron quitar. Si hablamos de reindustrializar, necesitamos un medio de transporte que sea más rentable a las empresas y sostenible desde el punto de vista medio ambiental que la carretera, dejando esta para el trayecto final, el llamado km0.

Si hablamos de reindustrializar, necesitamos un medio de transporte que sea más rentable a las empresas y sostenible desde el punto de vista medio ambiental que la carretera, dejando esta para el trayecto final, el llamado km0.

Seguimos teniendo un monte bien conservado, que podría aprovecharse de forma responsable y sostenible en varios sectores: maderero, por el método de entresaca, pastoreo en extensivo y en el sector agroalimentario. La mayor parte de este monte está en manos privadas y sin aprovechamiento alguno que, bien podría ser puesto a disposición de gente de la comarca o nuevos habitantes con intermediación municipal entre los propietarios y quienes pueden generar empleo o autoempleo, con implementación de protocolos que satisfagan a ambas partes y ayuden a potenciar Béjar. El monte no tiene solo una función de producción de recursos, tiene una función también paisajística que sirve de reclamo a un turismo que se debe organizar de otra forma y también es objeto de disfrute de los habitantes y es su derecho disfrutarlo. Pero por encima de todo, es nuestro pulmón, nuestra aportación a la conservación de nuestro aire en condiciones óptimas de salud y de conservación de la biodiversidad. No puede apostarse el futuro del monte a proyectos especulativos de dudoso resultado tanto para su supervivencia como para el futuro de los cientos de empleos que se prometen en pre-campaña. Y ahí dejo este tema de momento. Ahondaré en un futuro muy cercano.
El sector agroalimentario en Béjar es una salida nada desdeñable si se sabe mirar bien las exquisiteces que se crían en nuestro agro y en nuestros montes. No hay por qué centrarse en el sector cárnico únicamente para no cometer el mismo error que se permitió cometer con un empresariado textil, que no quiso evolucionar en su gran mayoría, que se acomodó y prefirió cerrar las puertas de sus fábricas mientras conservaban su Status Quo a costa de la emigración de sus convecinos.

El sector agroalimentario en Béjar es una salida nada desdeñable si se sabe mirar bien las exquisiteces que se crían en nuestro agro y en nuestros montes

El Patrimonio Histórico Cultural, Industrial y Natural de Béjar y su comarca, pese a haberse reducido nefastamente, por las ocurrencias perentorias de un hombre que ha hecho de Béjar su viva imagen, gris y decadente. Pese a la pérdida de uno de los edificios más valiosos de nuestra arquitectura por demolición, como era el Tinte del Duque, pese al derribo de viviendas en el Casco Histórico para construir aparcamientos, aún ofrece muchas posibilidades de generar empleo y no solo en el sector turístico, sino en su recuperación, rehabilitación y readaptación para usos nuevos. Mucha gente no puede realizar actividades económicas en Béjar por falta de inmuebles. La dificultad de acceder a un crédito también es otro factor importante y en esto también puede influir mucho la política municipal.
El turismo no puede ni debe ser el motor de la economía de la ciudad, llevamos 20 años obcecados en que una estación de esquí y unos hombres de musgo nos van a salvar de la hecatombe, tal y como según la leyenda, contada por D. Juan Muñoz de La Peña, lo hicieron de “los moros”. Es necesario cambiar el enfoque que se le ha dado al turismo. Recordemos que hubo un tiempo no muy lejano, en que la ocupación hostelera y el mercado de alquiler se copaba con estudiantes y trabajadores. El turismo debe ser gestionado de forma racional, es un sector importante de la economía, pero no escapa a las fluctuaciones económicas que afectan a la capacidad de la mayoría para viajar. Es necesario ordenar nuestros recursos turísticos, que son muchos, y ponerlos al servicio también del disfrute de los y las bejaranas y en su beneficio económico y bienestar.
La cultura, la educación y la multiculturalidad. Son tres recursos no solo económicos, también de bienestar y enriquecimiento social. El fomento de la cultura y su accesibilidad, dando cabida a todas la expresiones culturales y apoyando sobre todo a la juventud en estas inquietudes.
La Formación; retener y atraer a la juventud, favorecer el reciclaje profesional de personas en desempleo, solo puede hacerse ampliando la oferta formativa que se imparte en la ciudad y enfocándola en todos los recursos que tenemos a nuestro alrededor, acercamiento de las nuevas tecnologías a la población, inversión en I+D+i para aplicarla a la transformación de los recursos agro-forestales, a la recuperación de un textil adaptado al nuevo mercado y a las exigencias sociales.
Multiculturalidad como resorte contra la despoblación. Béjar tiene muchas posibilidades, pero harán falta muchas manos, muchas voluntades y muchas mentes para ponerlas en marcha. Debemos evitar criar a nuestros hijos para que emigren, debemos también ampliar las miras para que quienes quieran puedan asentarse entre nosotros y generar horizontes más amplios.
El Bosque, como joya más valiosa de la corona lo he dejado para lo último. Es un monumento que comparte desgracia con el resto de lo que he expuesto antes. La mala gestión, la cortedad de miras y el ensimismamiento de un hombre que no escucha, ni ve, ni sabe.

El Bosque, como joya más valiosa de la corona lo he dejado para lo último. Es un monumento que comparte desgracia con el resto de lo que he expuesto antes. La mala gestión, la cortedad de miras y el ensimismamiento de un hombre que no escucha, ni ve, ni sabe.

Un monumento Único en España, en su categoría, que podría estar generando 70 empleos directos, tal y como hemos explicado mis compañer@s y yo repetidamente. El Bosque no tiene sólo una faceta de aprovechamiento turístico, llegamos a demostrar que se pueden realizar en él actividades hasta en 15 aspectos de la economía diferentes, simplemente devolviéndolo a su razón de ser, al uso de cada uno de sus espacios para lo que fueron creados y, es un resumen perfecto de todo lo que he expuesto, pues desde el ámbito cultural y formativo, hasta la gestación de una incipiente industria agroalimentaria, lo reúne todo.
Béjar hace mucho que se ha convertido en una opción para valientes o locos, para los que no queremos irnos o todavía somos capaces de aguantar y nos resistimos a dejarla en las manos que la han propulsado hacia el desastre. El problema de Béjar no es que nuestros vecinos y vecinas cada vez vivan más, eso pasa en las sociedades avanzadas, la larga esperanza de vida es un signo de progreso social. No hagamos de algo bueno un problema; el problema es que no hay gente joven, que la gente joven se va y no lo hacen por espíritu aventurero sino porque esta tierra, con todo lo que tiene por ofrecer no ha tenido buenos gestores.
Sé que lo que tenemos que hacer de aquí en adelante, es escucharnos y trabajar juntos quienes queremos salir de esta depresión colectiva que, parece impregnar la ciudad y, quienes verdaderamente tenemos proyectos nuevos que ofrecer frente a quienes solo pueden ofrecer pasado y quiebra otros 20 años más. Espero que sepamos hacerlo, no sólo los políticos/as, sino todas aquellas personas que desde diferentes ámbitos sociales, culturales, económicos, etc puedan y quieran apostar por Béjar y su comarca. A fin de cuentas, la política es cosa de todos y todas.

Isabel López.

 

Ver artículo original en Béjar.biz Semanario

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